Aunque pueda parecer desconocido, se trata de un trastorno del neurodesarrollo, en concreto, de un Trastorno del Aprendizaje, que hoy en día afecta a entre el 3,5% y el 6,5% de la población en etapa escolar. En cuanto a su origen, este es neurobiológico y tiene un importante componente genético, lo que significa que es muy probable que sea hereditario. Se sabe que nacemos con una serie de habilidades numéricas básicas, como por ejemplo “saber que aquí hay más coches que en el otro lado” o también nos percatamos de que “añadir” hace referencia a “poner más” y que si “sacamos” o “quitamos” algo hace referencia a que “hay menos”. Por lo tanto, si existe un diagnóstico de Discalculia, significa que el niño/a presenta una alteración en el sentido numérico, la cual es una habilidad innata que permite cuantificar los elementos del entorno. A su vez, esto también provoca que las personas con este diagnóstico presenten dificultades notables en construcciones numéricas más complejas como: la asociación del número con la palabra, identificar la grafía de un número respecto a su cantidad, realizar operaciones simples o emplear el razonamiento visoespacial.

Y por si alguien lo dudaba… ¡No! La discalculia no tiene por qué relacionarse con una baja capacidad intelectual, ya que, los síntomas de este trastorno están relacionados estrictamente con el razonamiento matemático y, por lo tanto, el niño/a puede presentar un rendimiento medio o incluso, superior, en otras áreas de la inteligencia.

Entonces… ¿a qué síntomas tengo que prestar atención para saber si hay probabilidades de que mi hijo/a tenga discalculia?

A continuación, presentamos los signos de alerta que se pueden manifestar en las diferentes etapas escolares:

En educacion infantil

  1. Le cuesta contar de forma ordenada.
  2. Tiene dificultades para diferenciar las magnitudes y los tamaños (mayor y menor, grande y pequeño).
  3. No es capaz de realizar operaciones mentales simples (sumas y restas hasta 5).
  4. Le cuesta hacer estimaciones rápidas de cantidades pequeñas (hasta 10).

En educación primaria

  • Utiliza los dedos para contar de forma habitual.
  • Tiene dificultades para hacer aproximaciones.
  • Le cuesta mucho trabajar con cantidades grandes (a partir de centenas).
  • Comete numerosos errores al escribir la grafía de los números.
  • Demuestran progresivamente un mayor rechazo hacia las tareas matemáticas, lo que los puede llevar a un estado de bloqueo o ansioso.

En educación secundaria

  1. Demuestra problemas para resolver problemas matemáticos de dos operaciones o más.
  2. Manifiesta dificultad para realizar operaciones mentales sencillas de forma rápida.
  3. Tiene problemas con las fechas y para organizar sus tiempos.
  4. Les cuesta emplear las matemáticas en actividades de la vida cotidiana.
  5. Suelen presentar mayores niveles de ansiedad y bloqueos frecuentes hacia las tareas matemáticas, así como una mayor afectación en su autoconcepto académico.

IMPORTANTE: La detección precoz es fundamental a la hora de reducir el impacto derivado de las dificultades asociadas a este trastorno. En cuánto se identifiquen estos signos de alerta, es fundamental realizar una valoración psicopedagógica detallada para diseñar una intervención adecuada a las necesidades específicas de cada niño/a.

¿Y qué puedo hacer para ayudarle desde casa?

Para ayudar a mi hijo/a con discalculia, lo más importante es no juzgarle ni etiquetarle, ya que, de lo contrario, le limitaremos y él mismo acabará interiorizando esos comentarios o atributos y por lo tanto también, infravalorando sus capacidades. Además, es recomendable intentar plantearles las matemáticas de forma lúdica y motivante, así como ayudarles a aplicarlas en actividades cotidianas.

¿Qué puedo hacer en casa?

  1. Calcular cuánto nos va a costar algo que se va a comprar.
  2. Jugar al bingo o al quién es quién numérico.
  3. Hacer puzles y rompecabezas.
  4. Utilizar elementos cotidianos para practicar de forma manipulativa (garbanzos, piezas de lego, lápices, etc.).
  5. Plantear problemas matemáticos en forma de retos o desafíos.
  6. Comparar e identificar tamaños y magnitudes de elementos del entorno.
  7. Seguir una receta con varios pasos y cantidades diferentes.

Laura Pol Pérez

Pedagoga